viernes, 6 de septiembre de 2013

GOBIERNO, SIN GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA




Más que gobernar, el Presidente Peña Nieto administra deficientemente la crisis política nacional y sin proyecto para enfrentar los impactos de las diversas crisis globales contemporáneas. Ni el Pacto por México, ni el conjunto de reformas supuestamente estructurales, le están aportando los elementos necesarios para llevar adelante la gobernabilidad democrática que prometió. Su gestión enfrenta la imposibilidad de construir un espacio público nacional-regional de diálogo y compromisos sostenidos en un pacto social incluyente. De continuar las tendencias, el Pacto Por México desaparecerá y con ello, su primera apuesta política para manejar el conflicto y obtener consensos para gobernar. Tanto Acción Nacional como el PRD, muestran fisuras entre sus bases, las cuales se expresan también entre sus dirigentes, respecto al papel que toca a los legisladores de oposición ente una coyuntura de aristas críticas.

La división es ya manifiesta entre grupos de diputados y senadores del PAN, que no quieren disciplinarse a lo que acuerdan sus representantes ante el Pacto, pues algunos reclaman autonomía propia del Poder Legislativo para cumplir con su función. Igualmente, el PRD está dividido sobre la capacidad de su dirigencia nacional para colaborar con el gobierno federal en reformas que son contrarias a su programa de acción, en lo que resalta la Reforma Energética. Tal Pacto nacional tiene pies de barro, por la incapacidad de la oposición para agregar intereses de sus afiliados, que puedan ser a la vez intereses sociales, y si a ello se añade la brecha que separa bases y dirigentes partidarios, nos percatamos que el Pacto por México representa arreglos cupulares entre las elites partidistas y las elites del poder real, que intenta conciliar el Presidente de la República en su formato de gobernabilidad, no necesariamente democrático.

El gobierno parece satisfecho con un pacto entre cúpulas, pues está decidido a no escuchar a críticos ni detractores. Sin embargo, se acrecienta el descontento a la par que crecen las convergencias entre movimientos sociales diversos que se identifican en sus cuestionamientos al régimen de gobierno, su sistema de partidos elitistas clientelares y su incapacidad de escucha frente a las demandas sociales. Profesores, jóvenes estudiantes, sectores sociales diversos que se oponen a la reforma energética, y quienes desconfían de una reforma fiscal de pronóstico concentrador del ingreso, afectados y víctimas de la violencia, además de afectados por el desempleo y la crisis económica, energética, alimentaria, no son interlocutores válidos dentro del esquema de gobernabilidad pragmático y excluyente, que puede resultar en una mezcla explosiva. Todavía menos son considerados como interlocutores del gobierno, las comunidades étnicas desposeídas y golpeadas por el anti-modelo de desarrollo, sobre todo aquellas que ensayan caminos propios autónomos, como los caracoles zapatistas, o como las policías comunitarias.

Frente al país real, el gobierno presenta iniciativas de reformas que fragmentan y desarticulan aún más los tejidos sociales: esa inmensa mayoría que reclama una reforma social de amplio calado, la cual no se ve reflejada en aquello que se propone transformar el gobierno de la República. Conforme se discuten las iniciativas presidenciales de reforma, más se aleja la posible participación ciudadana para darle un sentido social incluyente al rumbo del país. Contra ello conspira la (in)cultura parlamentaria acostumbrada a la negociación de cuotas de poder y la cada vez mayor separación entre representantes y representados, pues éstos se encargan de sepultar la sed reformista bajo el manto de las leyes secundarias y pareciera que, intencionadamente, bajo los escombros de leyes pertinentes, como la Ley de Víctimas, la de Telecomunicaciones o la de Transparencia, que el propio gobierno dinamita al boicotear el potencial democratizador de interlocutores críticos. 

viernes, 30 de agosto de 2013

CRIMINALIZAR EXACERBA CONFLICTOS




Nos quejamos de la despolitización por la falta de atención a los asuntos públicos, como igual nos inquieta la sobre politización en tanto ella enmascara los reales intereses que están en juego. Sin embargo, nuestra capacidad de lectura y de raciocinio frente a los conflictos sociales nacionales que llaman nuestra atención, cotidianamente, se ve deteriorada tanto por la pasividad social mayoritaria que deja en manos de políticos, no siempre tan profesionales en su oficio, el manejo del conflicto; como por el desinterés que causa la falta de comprensión alrededor de los intereses que están en pugna. Apatía y desinterés desembocan, por su indolencia, en el rechazo automático de los actores que cuestionan al gobierno, sólo por el hecho de manifestar su inconformidad. Entre temor y desconfianza, condimentados con flojera omisa, crece la criminalización de toda forma de disidencia.

Esa indiferencia frente a problemas causados por distintas maneras de entender y actuar en torno de nuestra convivencia, empobrece la comunicación pública y deja el camino a la impunidad de quienes toman las decisiones y de quienes no las acatan. Por su parte, la sobre politización termina también por despolitizar pues, la desconfianza en las artes de la política para resolver nuestras diferencias mediante argumentaciones y razonamientos convincentes, nos lleva a encerrarnos en la comodidad del no le muevan, del resígnense a aceptar lo que viene de los técnicos y de los que supuestamente saben lo que se necesita hacer. Y, aunque esa mayoría pasiva no esté convencida y permanezca en la duda, se acoge a la certidumbre que le da imaginar que quienes se inconforman en las calles son delincuentes comunes. A ese expediente irresponsable recurren quienes sin miramiento alguno piden mano dura, cierre de diálogo, fin de la capacidad de escucha.

Criminalizar exacerba el conflicto porque se impide llegar a la raíz de los problemas, porque se degradan los derechos a disentir, lo cual exacerba los ánimos sociales, aplaza y desplaza potenciales campos de entendimiento. Despolitización y sobre politización, llevan a uno de los problemas contemporáneos más candentes: el reino de lo impolítico, como lo entiende Pierre Rosanvallon, politólogo francés: como la falta de aprehensión-comprensión global de los problemas ligados con la organización de un mundo común; como la disolución de las expresiones relacionadas con la pertenencia común. Lo impolítico es la negación de visibilidad de opositores y disidentes; entre los medios y los discursos del PRI y de Acción Nacional, se les opaca, se les descalifica y se les condena, hasta con el decreto de su ilegalidad. No hay lectura de otras razones ni escucha posible para quienes supuestamente transgreden la ley e impiden las reformas.

Memoria y coherencia son antídotos contra lo impolítico. Encarrilar los movimientos hacia la represión, ha sido la ruleta rusa que juegan políticos aferrados al poder por los medios que sean. ¿Quién cree en la coherencia del PRI para impulsar la reforma energética o la educativa cuando el corporativismo sindical representa serios obstáculos para ellas? Aunque Elba Esther permanezca encarcelada, la estructura del SNTE, fiel apoyo para la reforma educativa, sigue intocada. La corrupción del sindicato petrolero tampoco abona coherencia a la reforma energética. Acción Nacional, dentro de cuyas filas hay voces que criminalizan a maestros opositores, encumbró a Elba Esther y se sirvió de sus prácticas corporativas, para jamás hacer una reforma de calidad educativa, lo mismo que ordeñó la renta petrolera dejando a PEMEX con el mayor déficit de su historia. ¿Quién cree que ambos partidos impulsarán una reforma fiscal sin privilegios que asegure la viabilidad de tales reformas? Criminalizar al disidente exacerba lo impolítico, destruye nuestra confianza en políticas comunes.

viernes, 23 de agosto de 2013

REFORMAS FRAGMENTARIAS



Hacienda reduce a 1.8% el pronóstico de crecimiento del PIB en 2013. Dramática noticia que incrementa la decepción de un modelo cuya divisa es exporta, liberaliza, privatiza para crecer y que, sin embargo, se nos sigue presentando como la única vía posible para desarrollarnos. No se trata del triunfo de los argumentos tecnocráticos que se proponen el control de la estabilidad macroeconómica cueste lo que cueste. Si de por si es criticable hacer un parangón entre crecimiento y desarrollo, pues no necesariamente uno significa lo otro, el recetario de más de lo mismo se impone en México. Las fuentes para el descontento social están al orden del día, pues este modelo no genera empleos, salarios estables, seguridad social, sino privilegios desmedidos para la esfera financiera por encima de la productiva, concentración del ingreso en las corporaciones transnacionales, pobreza y hambre que nunca terminan.

A pesar del fracaso del modelo neoliberal, gobierno y poderes dominantes siguen apelando a su doctrina. De una u otra forma, los partidos más votados no se alejan de esos principios económicos, o no encuentran alternativas viables a un modelo que ya lleva 40 años de imposiciones en Latinoamérica. En esta región, algunos países han logrado salirse de las líneas neoliberales dominantes, pero siguen enfrentando los dilemas entre crecimiento y desarrollo. No obstante avances indiscutibles en materia de redistribución del ingreso, por la vía del fortalecimiento de la capacidad adquisitiva del salario, o mediante la generación de bienes públicos que evitan la mercantilización de servicios como la salud o la educación, o mediante dispositivos financieros que privilegian la producción por encima de la especulación con una política industrial, todos esos países enfrentan la voraz demanda de materias primas sin procesar y apuestan por obtener una renta de las minas, del petróleo o del gas.


Aún los críticos del neoliberalismo que impulsaron sendas reformas constitucionales, e incluso Constituyentes pacíficas, como Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela, hoy chocan contra el muro que representa el retorno a economías primarias exportadoras que no añaden valor alguno a los recursos que le son extraídos por antiguas y nuevas potencias emergentes: la exportación petrolera y gasífera mexicana va en poco más del 90% hacia Estados Unidos, vía grandes complejos transnacionales; Canadá posee cerca del 80% de las mineras que explotan recursos en México. Alrededor del 87% del comercio latinoamericano con países del Pacífico asiático, incluida China, consiste en materia prima sin procesar. Neo-extractivismo y renta nacional sobre recursos primarios, siguen dominando la mayor parte de las economías que están más allá del neoliberalismo, no digamos en economías como la mexicana que sigue ortodoxamente todos los principios de ese (contra)modelo de (no)desarrollo.


En el debate sobre reforma energética se incluye la reforma fiscal. Es notoria la apuesta por hacer crecer la renta petrolera y por abrir un espacio de negociación para redistribuir su apropiación por parte de ese conglomerado corporativo que representan las transnacionales. Se abren discusiones estratégicas para pensar en la viabilidad del país; hay puntos clave que pueden hacer avanzar a PEMEX como el pivote del crecimiento y por lo tanto del supuesto desarrollo mexicano, tales como su autonomía fiscal y su inserción en una racionalidad empresarial más exigente, pero la locomotora que jala a la paraestatal no es la del desarrollo social, sino la del productivismo privatizado y la terca idea de que sólo la exportación es el motor del crecimiento. Problemas que no son por cierto únicamente económicos sino esencialmente políticos, pues la seudo democracia mexicana no admite que se vinculen las reformas con un proyecto de país abierto a las alternativas que la política participativa podría propiciar.


Blog de análisis Glocal NICAM - OMPA aquí-allá: http://nicam-ompa.blogspot.com/ japreco@hotmail.com

viernes, 12 de julio de 2013

MAPA ELECTORAL Y ANTIDEMOCRACIA





Un balance preliminar sobre las elecciones en 15 entidades el pasado 7 de julio, detona señales de alerta sobre el país que ellas (re)dibujaron, respecto al descontento con el sistema político y de partidos, cuya baja convocatoria expresa un serio deterioro de la confianza en los formatos de representación y de agregación de intereses que ofrecen las instituciones políticas. Cada una de las regiones donde hubo elecciones confirma, además, que el mapa político del país cada vez está más desgarrado por valores antidemocráticos; la corrupción registrada en las campañas electorales, la persistencia del uso electoral de recursos públicos, la violencia de gobernantes, dirigentes partidistas contra sus opositores, aunada a las amenazas, chantaje y muerte que sembró el crimen organizado en varias entidades del país. Así, las elecciones más violentas de la historia reciente, auguran conflictos políticos que impiden la democratización.

Asesinatos, secuestros, ‘levantamientos’, ‘terrorismo electoral’ y hasta presuntas violaciones, mancharon varias campañas electorales. Crímenes y escándalos que reflejaron la incapacidad gubernamental para garantizar el Estado de derecho, lo cual generó miedo e incertidumbre. Antivalores que opacaron las propuestas de los partidos políticos. Cálculos preliminares, señalan que al menos 20 candidatos fueron asesinados, secuestrados o amenazados durante las campañas. El alto abstencionismo constata que el miedo, junto con la desconfianza hacia los partidos desmotivaron al elector. Si bien en 4 de las 15 entidades participaron más de la mitad de los votantes potenciales, en las once entidades restantes el abstencionismo alcanzó un rango que va del 52 por ciento en Aguascalientes, al casi 69 por ciento, en Quintana Roo. En algunos municipios el abstencionismo alcanzó hasta 73 de cada 100 electores. Se refuerza además la conclusión de que el abstencionismo favorece al partido con mayor capacidad de manipulación del voto.

Las irregularidades documentadas durante la jornada electoral pasada, plagaron el carácter antidemocrático que pervive en las prácticas partidistas y en la perversión de las autoridades electorales, que se mostraron incapaces para asegurar la imparcialidad y que no lograron obtener confianza al contar los votos. Robo de urnas, incendio intencionado de casillas estratégicas, en las que los resultados no favorecieron al PRI, represión contra candidatos triunfadores que no militan en ese partido. Un conjunto de signos que no fueron suficientes para invalidar el conjunto de las elecciones, pero que expresan síntomas de descomposición política que pueden estar asociados con el regreso de la presencia abrumadora del tricolor Aunque no regresamos al esquema del partido prácticamente único, pues a pesar de las limitaciones del sistema político y de partidos, hubo competencia en varias entidades y triunfos incontestables de otros partidos, hasta alcanzar la mayoría de municipios o de algunos congresos locales.

El mapa electoral se viste de contrastes: el PRI, por si mismo, pero sobre todo mediante coaliciones electorales, ganó 9 de las 14 capitales estatales en disputa; obtuvo mayoría en 10 de los 14 congresos locales y en conjunto ganó la mayoría de alcaldías. La coalición entre Acción Nacional y el PRD, además de alianzas con otras formaciones políticas cambiantes, ganó la mayoría en cuatro congresos, así como la mayor parte de las alcaldías en Veracruz, Puebla y Oaxaca. En estas elecciones, la coalición electoral se confirma como medio irrenunciable para competir de aquí en adelante. Una novedad, que también marcará el futuro electoral, es la emergencia del Partido Movimiento Ciudadano como aliado estratégico, pues sus votaciones en los 10 estados donde participó con candidaturas, oscilaron entre el casi 8 por ciento en Baja California, el 5 por ciento en Puebla y el 4 por ciento en tres estados. Pluralismo partidista; pero, antidemocracia que subyuga procesos electorales.

viernes, 5 de julio de 2013

MUNDOS COLONIZADOS: DOS MUESTRAS

En el debate entre los frailes dominicos Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda en el siglo 16, se traslucieron los dilemas que abrió la colonización española de América: si el indio podría considerarse persona sujeto de derecho a la libertad y a la propiedad; si la soberanía reside en dios o en el pueblo formado por iguales ante la ley; si el ejercicio del poder requiere del consentimiento de los gobernados. Dilemas que acompañarán a la modernidad entonces naciente con su programa nunca cumplido. Un debate ganado por Sepúlveda, quien consideraba al indio como ser inferior necesitado de la tutela del conquistador y justificaba la guerra como legítima, para pacificar y evangelizar. Sin embargo, la colonización no se hizo sin resistencias ni contradicciones en su legislación, pues las avanzadas concepciones de las Casas cuestionaron tanto a los virreinatos como a las Metrópolis.

Antes ya lo había hecho Francisco de Vitoria, quien puso en tela de juicio la legitimidad de la guerra de conquista y fundó las bases del derecho internacional moderno de iguales para iguales, entre los Estados, aunque estos se ligan indisociablemente al Derecho de Gentes. Donde se reconoce la igualdad de los nativos ante la ley toda. Sin embargo, el racismo, el sentido de inferioridad, vienen imponiendo mundos colonizados. Por un lado, etnias conquistadas, esclavos e ideas libertarias criollas y que persistían en la metrópoli, y por otro lado los intentos por consolidar la conquista mediante la colonización, produjeron diversas tensiones entre resistencias sociales y gobiernos coloniales, las cuales se reproducen en lo que hoy nombra Aníbal Quijano, destacado intelectual peruano: la colonialidad del poder, fundada en la sumisión frente a la superioridad anglo-eurocéntrica, la cual se apoya en lo que Pablo González Casanova nombra como colonialismo interno.

Primera muestra, el agravio cometido en contra del Presidente de la República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales. Los gobiernos de Francia y Portugal, condicionaron el tránsito de su espacio aéreo a que el avión presidencial del primer presidente indio en América fuera revisado para constatar que el ex agente de la CIA Edward Snowden no viajara en esa nave. Condición que pusieron esos gobiernos, presumiblemente, para colaborar con el gobierno estadounidense. Tras varias horas de sobrevuelo, que pusieron en riesgo la vida del Presidente Morales y la tripulación, el mandatario boliviano aceptó aterrizar en Austria, donde se inspeccionó la nave presidencial. La Unión Europea y sus gobiernos actuaron como mundos colonizados, en los que más allá del Estado de Derecho, despreciaron la Convención de Viena que asegura inmunidad para la investidura presidencial. Pero, ser indio, rebelde interno y frente a la política estadounidense, implica desconocimiento del derecho desde la colonialidad del poder.

Segunda Muestra. La reciente reunión de preaudiencia del capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), en la comunidad de San Isidro en el municipio de San Gabriel, Jalisco, en la que se presentaron acusaciones y denuncias en torno a los temas de territorialidad, subsistencia y vida digna. Otro Morales, en este caso Jaime, académico del ITESO, denunció la persistencia de mundos colonizados, pues “El Tribunal atendió 23 casos donde diferentes comunidades  de Jalisco y de México, presentaron las violaciones a sus derechos a través de la minería, la contaminación de sus ríos y lagos, la agricultura industrial, los transgénicos y las presas, y expusieron sus tristezas, frustraciones y esperanzas en la búsqueda de un futuro digno para ellos y para sus hijos.” Colonialismo interno practicado por empresas y gobiernos irrespetuosos de derechos ancestrales y actuales. Cerca de ahí, está el “agroparque”, donde fueron hallados jornaleros esclavizados. Mundos actualmente colonizados

viernes, 28 de junio de 2013

MERCADO Y GOBIERNO, LAS BARBAS A REMOJAR




"Estoy triste por todo lo que está sucediendo en Brasil. Siempre tuve fe en que no sería necesario llegar al punto de salir a la calle para exigir mejores condiciones de transporte, salud, educación y seguridad. Todo eso es obligación del gobierno", declaró el astro futbolista Neymar da Silva, en solidaridad con las movilizaciones de protesta social que sacuden a Brasil desde hace varias semanas. Desde otra posición, Pelé, ha sido abucheado en las redes sociales por su permanente llamado a que los jóvenes abandonen las protestas y se concentren en apoyar a su selección en la Copa Mundial en curso. Neymar quiere “un Brasil más justo, más seguro, más saludable y más honesto”. Pelé llama a guardar la conciencia detrás de la televisión. Hace tiempo que los futbolistas no se pronunciaban sobre los problemas sociales.

Actualmente, los estadios del balompié son el centro simbólico de la ira despertada por el alza del transporte urbano, por el deterioro de los servicios sociales de salud, educación y seguridad, lo cual contrasta con las faraónicas inversiones en estadios e instalaciones que albergarán el Mundial de Futbol y luego la Olimpiada. Empresas y gobierno hacen su agosto mientras la calidad de vida de la inmensa mayoría se deteriora. Una vez más, los jóvenes detonan la conciencia que une el descontento, la desconfianza y la desilusión. Pero también gracias a esos movimientos se democratiza la democracia. Se imaginan nuevas políticas sociales que atiendan el malestar, se plantean exigencias de mayor calidad democrática en la representación y la escucha, se combate la impunidad de la función pública, se cimbran las instituciones relacionadas con nuestra convivencia, en la búsqueda del bienestar, y con nuestros conflictos, sobre seguridad y garantías para expresar pacíficamente demandas.

Mercado, gobierno y sociedad, son tres ámbitos cuyas intersecciones son complejas. La disputa por mercantilizar lo más posible de nuestras vidas como consumidores, encuentra un espacio privilegiado en los bienes públicos, lo cual es inversamente proporcional a la capacidad reguladora del Estado. Es desde la resistencia social contra la mercantilización que se ponen los límites. Por ello, el aumento del costo del transporte urbano fue el detonante de problemas sociales mayores, todos ellos vinculados con la capacidad pública del Estado para frenar las ambiciones mercantiles y en contraparte, la capacidad estatal para sustentar las políticas sociales que atiendan a las demandas de justicia, seguridad, educación y particularmente de honestidad, pues desconfianza y desencanto torpedean cualquier intento generalmente mediocre, siempre mediatizador, por contener o desviar las demandas sociales expresadas en las calles.

Está por verse si las protestas surgidas en Brasil, bajo la égida del gobierno progresista del Partido del Trabajo, con más de diez años en el gobierno federal, desembocarán en la democratización de la democracia. Desde la visión simplificadora de medios masivos de comunicación interesados en desacreditar la resistencia social frente al mercado y la perversión democrática, no se puede entender lo que está en juego. El gobierno del PT no es equivalente al Estado brasileño. De 26 estados federados, el PT gobierna en apenas 3 entidades; de los 5 mil 570 municipios brasileiros, el PT apenas gobierna en unos 500. Cierto, ese partido gobierna las ciudades más populosas, pero las demandas por planes de movilidad urbana del Movimiento Pase Libre, que encabeza las manifestaciones tiene que lidiar con una gama de interlocutores amplísima. La Policía Militar depende de los gobiernos estatales, no del Federal. Dilma Roussef tuvo que abortar su propuesta de pacto social constituyente, porque la reforma política puede afrontar los actuales problemas. El Estado recorta sus barbas; el mercado, tan campante.

viernes, 7 de junio de 2013

MITOS MEXICANOS FRENTE A CHINA

1 China representa una oportunidad para la diversificación de las exportaciones mexicanas. Es cierto que nuestro país representa el segundo socio comercial del gigante asiático en Latinoamérica, y que esa potencia es ya el segundo socio comercial de México, después de las enormes proporciones que presenta nuestro comercio con Estados Unidos, de casi el 90 por ciento. Sin embargo, no existe un tratado de libre comercio entre China y México, acuerdos en los que la diplomacia comercial mexicana cifra sus esperanzas y compromete reglas de comercio que la sujetan y le restan posibilidades de diversificación comercial.

2 México puede convertirse en una plataforma de exportación China a Estados Unidos, por medio de la recepción de maquiladoras de ese país. Falso. El muy bajo costo de la mano de obra mexicana, no es condición suficiente para atraer maquiladoras chinas pues esa potencia asiática funda sus exportaciones sobre la base de encadenamientos productivos que abaratan su producción gracias al país fábrica que han construido, con la fuerza de trabajo menos costosa del mundo donde además, no hay conflictos laborales inmanejables por el aparato político gobierno-partido.

3 Incrementar los intercambios comerciales chino-mexicanos, aportará bienestar para ambas poblaciones. Mito presentado en la reciente visita del Presidente Chino Xi Jinping a México, pues mientras en la nación asiática hay una ampliación del mercado interno y una recuperación constante del poder adquisitivo del asalariado, en México pasa todo lo contrario: agudo deterioro del salario, orientación del modelo económico hacia la exportación que debilita al mercado interno; tímidas políticas redistributivas. Además, la doctrina del libre comercio, abrazada ortodoxamente por el gobierno mexicano, no ha fructificado en la atracción de inversión extranjera directa; Brasil, recibe casi 20 veces más de inversión de empresarios chinos que México.

4 Una alianza estratégica de México con China favorecerá a nuestro país como potencia regional. Otro mito a derrumbar. China tiene una estrategia de alianzas muy claras con ciertos países latinoamericanos, como Brasil, con quien participa en el bloque BRICS, junto con Rusia, India y Sudáfrica, para el cual China es ya su principal socio comercial. A la vez que los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), como Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, han intensificado sus relaciones comerciales, diplomáticas y militares con China. Uruguay también apuesta por convertir a esa potencia en su primer socio comercial.

5 Si nos acercamos a China, tendremos más autonomía frente a Estados Unidos. Todo lo contrario sucede en los hechos, pues el proyecto de fomento comercial más ambicioso que comparte el gobierno mexicano y varios países latinoamericanos actualmente, la Alianza del Pacífico, se orienta a fortalecer el proyecto geoeconómico con el que Estados Unidos compite contra China por ganar los mercados del Pacífico Asiático, en donde ese país realiza sus principales intercambios económicos. Se trata del Tratado Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), con el cual la potencia estadounidense pretende contrapesar el creciente papel integrador de China en la Cuenca del Pacífico.

6 Comerciar más con China significa mayor potencial de desarrollo para México. No necesariamente, pues el impacto comercial y de las inversiones chinas en Latinoamérica, profundiza estrategias económicas que profundizan principalmente las exportaciones de materias primas sin procesar: el modelo neo-extractivista. Cerca del 80 por ciento de las exportaciones latinoamericanas hacia China representan productos mineros y energéticos sin añadir valor alguno, pero muy necesarios para el crecimiento económico de la potencia asiática. Tampoco hay mejores oportunidades para el desarrollo regional, como lo muestra el caso del Cancún Dragon Mart, un enclave chino aún no autorizado. No seamos cola de león, ni cola de dragón.